En los últimos años, el término mindfulness ha ganado popularidad en ámbitos como la psicología, la medicina, la educación o incluso el desarrollo personal. Sin embargo, pese a su expansión, todavía existen muchos malentendidos sobre qué es y qué no es el mindfulness, de dónde proviene, cómo se define con precisión y en qué contextos puede aplicarse. En este artículo te ofrecemos una síntesis clara y rigurosa sobre el mindfulness basada en la obra deJavier García Campayo Marcelo Demarzo“¿Qué sabemos del mindfulness?, una referencia imprescindible en español.
Mindfulness es una traducción de la palabra sati, del idioma pali, que fue una de las lenguas utilizadas para registrar los discursos del Buda hace más de 2.500 años. Aunque habitualmente se traduce como “atención plena”, su significado es más complejo y profundo. Según Germer y colaboradores (2005), hace referencia a una actitud consciente y despierta frente al momento presente, lo opuesto a vivir en piloto automático. Sati también puede traducirse como “memoria” o “recordar”, en el sentido de que solo recordamos lo que hemos vivido con atención.
Según García Campayo y Demarzo (2015), el mindfulness tiene al menos dos significados fundamentales:
Jon Kabat-Zinn (1994) lo definió como “conciencia que surge de prestar atención, de forma intencional, a la experiencia tal y como es en el momento presente, sin juzgarla, sin evaluarla y sin reaccionar a ella”. En una definición aún más sintética, el autor afirma: “Simplemente parar y estar presente, eso es todo” (Kabat-Zinn, 2005).
Bishop y colaboradores (2010) identifican dos componentes esenciales del mindfulness:
Otras definiciones relevantes incluyen la de Germer (2004): “Darse cuenta de la experiencia presente con apertura y aceptación”; la de Baer (2003): “Observación no enjuiciadora del flujo continuo de estímulos”; o la del monje zen Thich Nhat Hanh (1976): “Mantener viva la propia consciencia focalizada en la realidad presente”.
García Campayo y Demarzo (2015) resumen las características esenciales del mindfulness en cuatro aspectos:
El mindfulness también permite desarrollar tres funciones básicas: tomar conciencia del flujo mental, identificar elementos de la experiencia (pensamientos, emociones, sensaciones), y explorar cómo unos generan a otros.
Existen dos formas de conceptualizar el mindfulness desde la psicología:
El mindfulness no evasión. Para evitar malentendidos, los autores aclaran lo que no es:
No. Aunque el mindfulness puede cultivarse mediante meditación, no son lo mismo. Hay muchas formas de meditación y solo las meditaciones atencionales (centradas en la respiración, los sentidos o el cuerpo) desarrollan mindfulness. Otras, como las generativas (compasión, bondad) o las deconstructivas (exploración del “yo”), trabajan otras cualidades.
Además, el mindfulness también puede desarrollarse mediante otras técnicas, como la aceptación radical de la terapia dialéctica conductual.
El mindfulness se aplica en tres grandes contextos (García Campayo y Demarzo, 2015):
Según Williams (2010), el mindfulness se relaciona con el modo ser, una forma no narrativa y consciente de vivir la experiencia. En contraste, el modo hacer es el estado mental habitual: orientado a metas, lleno de juicios y análisis del pasado o preocupaciones por el futuro. El modo hacer nos lleva a etiquetar constantemente lo que vivimos como “bueno” o “malo”, lo cual genera estrés y sufrimiento.
El mindfulness es mucho más que una moda o una técnica para relajarse. Es una forma de estar presentes con intención, atención y aceptación. Su valor terapéutico, educativo y espiritual ha sido ampliamente validado. Pero sobre todo, el mindfulness es una invitación a detenernos, observarnos y vivir con mayor plenitud cada momento.
Del libro:
¿Qué sabemos del mindfulnes? De Javier García Campayo y Marcelo Demarzo
EditorialKairós SA
ISBN:9788499886305
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